
ELIGE TU COPA DE VINO
Tu vino sabe aún mejor si lo sirves en la copa adecuada. Esto es cierto.
No tienes que acabar volviéndote loco al tener que elegir las copas para el vino, pero aquí te damos los pros y los contras de seis diseños diferentes que deberías tener en cuenta.
Copa Burdeos. Es la copa por excelencia para los vinos tintos opulentos. Su gran apertura suaviza los taninos haciéndolos más delicados. Algo inestable por sus grandes dimensiones y más difícil de limpiar.
Copa de Vino Universal. Funciona con casi cualquier vino tinto, rosado o blanco, aunque mejor con tintos jóvenes potentes o blancos con cuerpo. Fácil de limpiar y mantener.
Copa Borgoña. Es una buena elección para vinos tintos con barrica ya que comunica los aromas de forma excelente y su diseño es ideal para la fase olfativa. En su contra tiene que a los blancos los transformará en vinos planos y generalmente son muy frágiles y rompen fácilmente.
Copa Flauta. Excelente para vinos espumosos ya que conserva más tiempo las burbujas aunque difícil de lavar y con un equilibrio más pobre debido a sus dimensiones.
Copa de Vino Blanco. Destinada a acoger vinos con enfoques florales o frutales y destaca sus aromas. Mantiene bien la temperatura fresca a la que se sirve el vino blanco pero sin embargo no es buena para los vinos tintos ya que los hacer perder riqueza en boca.
Copa de Vino para Postre. Seguramente no la necesitamos pero existe. Es mucho más pequeña que la copa estándar por lo que es buena para esos “vinos de postre” que normalmente llevan un alto contenido en alcohol como por ejemplo un Fino, Tokaji, Ice Wine, Vintage Port o Sherry.

